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Piscina de ejercicios: Forma de hidroterapia

La piscina como medio terapéutico

La piscina de ejercicios es un tipo de hidroterapia. En ella se pueden utilizar una variedad de ejercicios como: correr, nadar, caminar, utilizar una bicicleta debajo del agua, entre otros. En este tipo de equipamiento el paciente se sentirá más seguro debido a la facilidad que proporciona el agua para realizar ejercicio y por la gran cantidad de beneficios que la misma posee.

Efectos fisiológicos

Los ejercicios en piscina tienen diferentes efectos fisiológicos debido a las propiedades físicas del agua:

  • Tiene efectos musculoesqueléticos ya que descarga el peso, haciendo que sea más fácil la realización de ejercicios cuando se presenta dolor en el sistema musculoesquelético. Se puede recuperar la forma física por medio de los ejercicios en piscina, pudiendo fortalecer la musculatura. De igual manera, la presión hidrostática aumenta el flujo sanguíneo haciendo que lleguen más nutrientes a los músculo por el aumento de oxígeno y por el desecho de productos, mejorando así el rendimiento muscular.
  • Efectos cardiovasculares, al aumenta la circulación mejorando el retorno venoso, incrementa el volumen y gasto cardíaco, como también reduce la presión arterial sistólica y la frecuencia cardíaca debido a la presión hidrostática.
  • Produce efectos respiratorios al incrementar el trabajo respiratorio debido al aumento de la resistencia de expansión pulmonar.
  • Genera efectos renales al provocar aumento del flujo sanguíneo renal y reducción de la ADH (hormona antidiurética) por lo que produce mayor producción de orina y por lo tanto de desecho de sodio y potasio.
  • Ocurren efectos psicológicas al ser una terapia relajante.

Indicaciones

  • En alteraciones musculoequeléticas como artrosis, artritis, hernias discales y fibromialgia. Esto disminuye el dolor y la rigidez articular, además de que produce fortalecimiento muscular.
  • Para patologías neurológicas, ya sea accidentes cerebrovasculares, lesión cerebral, lesiones medulares y pacientes con espasticidad en general, debido a que estimula la propiocepción y mejora el equilibrio.
  • Personas con enfermedades cardíacas pudiendo tolerar más en el ejercicio.
  • En el embarazo porque hay menor riesgo de hipertermia materna.
  • Se ve reducida el asma inducida por el ejercicio.
  • Deficiencias de personas mayores, mejorando el equilibrio, la fuerza, la funcionalidad y el sistema cardiorespiratorio.

Contraindicaciones

  • En hemorragias debido al aumento de la circulación venosa por la presión hidrostática.
  • Personas con patologías cardíacas no controladas.
  • Pacientes con alguna infección que pueda esparcirse por el agua.
  • Incontinencia intestinal.
  • Epilesias.

Precauciones

  • Pacientes con estados mentales alterados.
  • Incontinencia urinaria.
  • Miedo al agua.
  • Pacientes con problemas respiratorios.

Técnica de aplicación

  1. Uso de traje de baño.
  2. El fisioterapeuta ayuda al paciente a entrar a la piscina, además de que se debe proporcionar los medios de accesibilidad para que el paciente pueda entrar o salir de la piscina.
  3. El paciente realiza los ejercicios asignados por el fisioterapeuta, los cuáles aumentarán progresivamente en dificultad. Se pueden utilizar artefactos para la flotabilidad.
  4. El fisioterapeuta debe acompañar al paciente en toda la sesión y verificar sus estados vitales.
  5. Al finalizar las actividades, el paciente sale de la piscina con ayuda.