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Inflamación

La inflamación es una respuesta defensiva cuando ocurre un daño en los tejidos del cuerpo humano. Actúa el tejido vascular,  Aumentando el flujo sanguíneo para transportar células del sistema inmunológico. La finalidad de la inflamación es bloquear y destruir al agente que provoco la lesión. Luego de esto ocurre la recuperación por diferentes mecanismos.

Este proceso comienza cuando se produce cualquier lesión o enfermedad, la cual provoca una serie de respuestas que son solapadas:

La respuesta vascular

Se produce una vasoconstricción. Durante ese tiempo se adhieren los leucocitos a la pared de los capilares, a esto se le llama «Marginación». Se activan sustancia químicas como histamina (factor para la vasodilatación), la serotonina (potente vasoconstrictor) y la bradicina que aumenta la permeabilidad y el calor.

Esto viene seguido de una vasodilatación. Lo cual produce aumento del flujo sanguíneo y elevación de la presión hidrostática dentro del vaso, aumentando la permeabilidad de los capilares y de las vénulas, permitiendo el escape de liquido al espacio intersticial lo que produce el edema.

El edema en principio es trasudado, a medida que aumenta permeabilidad se vuelve viscoso y pasa a llamarse exudado.

La respuesta hemostática

La pérdida de sangre los capilares rotos, recubren los espacios abiertos y se produce una agregación plaquetaria. La misma atrapa las células sanguínea y forma un coagulo.

La respuesta celular

Los leucocitos limpian la zona de microorganismos para la posterior reparación del tejido. Los neutrófilos predominan en la fase inicial y en la fase tardía se caracteriza por predominio de monocitos y linfocitos.

La respuesta inmune

Se activa el sistema del complemento. El cual está formado por una serie de proteínas enzimáticas que son activadas por toxinas bacterianas. Estos componentes intervienen en el proceso favoreciendo la fagocitosis. Además aumenta la permeabilidad vascular y atrayendo los leucocitos al foco de inflamación.